Para un inversor de carácter más agresivo, preferimos
una cartera con un riesgo similar al mercado, formada sobretodo por
compañías con las siguientes características:
¬ tradicionalmente con volatilidad similar o superior
al mercado.
¬ con altas perspectivas de crecimiento de beneficios.
¬ normalmente con negocios con potencial de expansión,
ya sea por posicionamiento estratégico o por ciclo económico.
¬ la rentabilidad por dividendo no es un factor
relevante.